Des-aprender, para a-prender.

Las personas se sienten gran parte de su vida sintiéndose culpables por lo que alguien les hizo o dijo. Pero párate y piensa….Nadie te ha ofendido!!! Son solo tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, que te hirieron. No son reales. Son imaginarias. Esas ideas están en ti.
Si esperabas que tus padres te diesen más amor del que esperabas y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido. Ya que son tus expectativas de lo que un padre “ideal” debió hacer contigo. Tus ideas, las emociones que despiertan son las que te hieren.
Si esperabas que un amigo te defendiese en un momento dado y no lo hizo….O tu pareja no te hizo aquél regalo del que venía hablando desde hacía días….Ellos no te hicieron daño. Es la diferencia entre las actitudes o atenciones que esperabas tuviesen contigo y las que en realidad tuvieron, son las que te hieren. Ésto está en tu percepción. Una idea o hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si se pierde una parte de ella, se desmorona. Pero cuando llegues al origen, a tomar conciencia de lo que te ofende, desaparecerá.tumblr_nl4dzytuIi1uopckno1_500Cuando nacemos, ya llegamos con todo lo hablado de nuestros padres y familia. Pero somos inocentes de los efectos que todo aquello producirá en nosotros. Luego se sumará a nuestro ser todo lo que nos vayan “enseñando” como bueno o malo, como correcto o incorrecto, etc…Vamos creando un mundo, una vida entre lo que queremos y lo que debería ser con respecto a todo lo a-prendido y transmitido; y de cómo deberían actuar los demás.Y creas en tu mente una historia que nada tiene que ver con lo que en realidad estás viviendo. Además no podemos dejar de lado que cada persona tiene su historia, que también ha ido coleccionando como experiencias positivas o negativas a lo largo de vida:con padres, amigos, parejas, etc.

Hay que decir, que las experiencias negativas son las que dejan huellas más profundas y duraderas. Pero generalmente las archivamos en nuestro inconsciente para que no duelan tanto. Si alguien ha recibido malos tratos, humillación, cada vez que conozca a alguien se acercará con temor y predispuesto a ser maltratada o humillado. Solo encontrará en esa persona recién conocida aspectos negativos, ya que selecciono de su inconsciente esa emoción negativa y traumática, por la cual no puede hallar nada bueno ni positivo en el otro. De ésta manera, lo que hace es reflejar en el otro sus propios miedos.

Cada experiencia que se tenga, solo hará que vayamos sumando más experiencias negativas. Por eso es que nos encontramos con tantas personas pesimistas y negativas, que ante cualquier situación sacan esa negatividad, intentando imponer sus ideas y hasta decirnos de qué manera debemos vivir nuestra propia vida. Aquí nos encontramos no solo con que nuestra emoción choca con el “no” de la otra persona, que traduciremos como ofensa. Ofensa por no sentirse respetado en sus pensamientos y decisiones…

Todas las personas tienen el derecho de elegir la vida que quieren vivir. Y daca cual si se equivoca, ya aprenderá de sus errores, o no.

Déjalos ser….Nadie te pertenece!!!

El diagnóstico y la terapéutica / Eduardo Galeano – El libro de los abrazos.

El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces. images (2)

El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, ni lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.

Experiencia analítica

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Hay un momento
en que uno se libera de su biografía
y abandona entonces esa sombra agobiante,
esa simulación que es el pasado.

Ya no hay que servir más
la angosta fórmula de uno mismo,
ni seguir ensayando sus conquistas,
ni plañir en las bifurcaciones.

Abandonar la propia biografía
y no reconocer los propios datos,
es aliviar la carga para el viaje.

Y es como colgar en la pared un marco vacío
para que ningún paisaje se agote al fijarse.

Roberto Juarroz
photo by David Taggart

Un poema precioso!!! del cual me surge hacer una humilde reflexión de la experiencia del analizado…

Un análisis siempre advertirá que algo se ha modificado; aunque no se sepa bien qué… Ahora, el paciente llega, vía la angustia, con un síntoma. Y, en ese caso, uno podría afirmar que si ese síntoma que lo hacía sufrir desaparece –o se transforma- entonces hay una cura.

A mi juicio el análisis no cura nada; ni mucho menos previene. La estructura no tiene cura ni se puede prevenir “lo inconsciente”.

Un análisis debe servir para inscribir algo en el orden de lo que Lacan llamó “un nuevo significante”… y la función le corresponde al analista… por ahí pasa mucho el famoso “horror al acto” que hace que se abandone la partida. Un análisis, no pretende considerar detenidamente el pasado, sino sobre el presente; tiene que modificar el pasado. Sino es imposible la inscripción…..Por eso estamos y seguimos, porque hay deseo.
El de analista es un oficio imposible, que trata de modificar algo del pasado, para inscribir algo en el presente, con el objetivo –no de recordar- sino de olvidar…..